Su verdadero nombre era Gertrud Margarete Zelle y, bajo los velos que utilizaba como bailarina exótica, también estaba la mujer que fungiría como espía y revelaría información a la inteligencia alemana y francesa durante la Primera Guerra Mundial. Es decir, intentó ser una doble agente. “A través del striptease y la seducción, generó una serie de expectativas de lo exótico que provocaba que los hombres enloquecieran por ella y así conseguía información”, dice Octavio Contreras, historiador de la Universidad Iberoamericana. Fue descubierta y murió fusilada por los franceses en octubre de 1917.

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